Estigma

Sangre, te encerré en nueve jardines
en nueve quebradas encarcelé,
¿qué quieres aún, por qué me acosas,
por qué sangre, la amenaza de tu negro casco
por qué tan voraz?

En nueve jardines te encerré, en nueve quebradas,
cálmate, sangre, fluye a lo profundo de tu negror
donde desde hace mucho tu rojo jabalí
busca un antro para descansar.
Sangre fluye a lo profundo de tu negror,

sin volver tu mirada,

no habrá otro sitio más propicio para domeñarte
que estos nueve jardines, estos nueve jardines
que viven de tu verdor
que estas nueve quebradas, estas nueve quebradas
celebrando la primavera de tus cantos.
Sangre, fluye a lo profundo de tu noche

y no me digas:

escuchar rodar a lo lejos,
escucha rugir el bosque,
vienen caballos por caminos de luna y estrellas,
vienen caballos, caballos, caballos, pura sangre,
vienen caballos para pisotearme,
vienen, vienen, me pisotearán.

Pero yo me arrojaré sobre ellos y mi casco
les golpeará en medio de la frente
para que no me olviden y que hablen de mí,
que en la noche brille su estigma
y en sus noches sin luna,
y en sus día sin luz,
por sus caminos bajo los saucos.

Calla, sangre. Sangre, cálmate,
encerrado en nueve jardines
encarcelados en nueve quebradas
como un soberano todopoderoso
en su fortaleza, en su prisión.

Aco Šopov

(Traducción de Luisa Futoransky)