Agosto

Me tiendo en el tronco de la noche, en agosto que muere
y celebra su flor de ceniza y de terror extinguida.
De mi frente, como un terreno, germinan y maduran
racimos de la vid astral.

Me tiendo en el tronco de la noche de agosto, el cráneo clavado en tierra.
¿Podrán arrestarme, detenerme,
estos soldados infatigables de plantas y semillas
de hierba, de raíces y de helechos?

Quédate ahí y espera. Roca inmóvil, espera.
No importa si la noche te sumerge, si el viento te azota.
En tu mirada los pescadores tejen redes invisibles,
un pez de oro sueña en el abismo de tu paciencia.

Lo sé. Agosto está aquí y todo cambia. Los granos de oro del racimo
desaparecen como se desvanece con el tiempo el brillo de los ojos.
El sombrío sol de medianoche viaja hacia su zenit
Y yo continúo prisionero de hierbas y de helechos.

Aco ŠopovVidente de cenizas (Гледач во пепелта), 1970
Traducción de Luisa Futoransky, Sol negro, 2011